"¿Por qué estás en silencio? Oh, seguro que no puedes comer este tipo de comida, ¿verdad?" señaló Anna hacia un plato de fideos todavía humeante. "Lo siento, olvidé que los ricos como tú no pueden comer comida instantánea barata. ¿Tu comida es filete, vegetales caros, salmón, qué más? ¿Pavo, pato Pekín—"
Rafael se levantó de su asiento y inclinó la cara, besó los labios de Anna hasta que su regaño ya no se escuchaba.
Los ojos de Anna se abrieron sorprendidos, le golpeó el brazo a Rafael pero és