31.
Mariano lo oye a lo lejos pero no puede evitar sentir una leve molestia, hasta que escucha una tierna voz, “¡Tia Tita!”
Matilda se agacha a recibir a un pequeño niño y se abrazan.
Los sigue una familiar voz, “¿No te referías a mi?”
Matilda le pega juguetonamente en el brazo, “Ni te creas. Entra, antes que me arrepienta.”
Entra y se dirige a la cocina, con un pequeño en brazos que la llena de besos y no le suelta el cuello.
Erick, el hijo de Celeste y David, un niño de 3 años que es una dulzura a