307.
Esa noche, la conversación fluyó con naturalidad.
Entre pruebas del whisky, algunas botanas, historias de Aaron y Alonso, hasta algunas historias de la infancia de Matilda.
Matilda estaba exhausta y le dice a Mariano, “es momento de ir a descansar.
Puedes quedarte con los chicos…”
“No te preocupes.
Me voy a descansar también.
No quiero que Amore piense que soy un holgazán”, le dice con un guiño.
Matilda no puede esconder el bostezo, “me llevo el cochecito, vengo mañana temprano por ti…”
“Te lle