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El resto de los días pasaron como de costumbre; entre el trabajo y la vida cotidiana, Matilda se la pasaba ocupada.
Inconscientemente, estaba pendiente de no tener que encontrarse con Miguel en las instalaciones de BSE. Al llegar al edificio o al retirarse, era Juan quien siempre la acompañaba, para que esa pequeña caminata no la hiciera sola.
Los guardias que Mariano había solicitado estaban mayormente en el nivel del despacho de Matilda, pero también había otros encubiertos en las áreas comun