120.
Matilda levanta levemente su rostro, como quien busca aire; en ese momento Mariano también mueve su rostro para encontrarse con la mirada indescifrable de Matilda; haciendo que la punta de la nariz de ambos se rocen.
Matilda soltó una risita nerviosa, pero no espero que Mariano juguetonamente siguiera rozando su nariz.
Los ojos de Mariano le daban una mirada cálida y reconfortante, esto le daba algo de tranquilidad a los nervios de Matilda.
Alba: “¡Eso, amiga! Se nota que lo estás disfrutando…”