Mundo ficciónIniciar sesión—¡Entiende! ¡Me muero de los celos! —volvió a gritar Gael, golpeando con fuerza el volante con ambas manos. Me estremecí, agarrándome fuerte del cinturón de seguridad.
Su rostro estaba rojo de la cólera, sus nudillos estaban blancos por la presión que ejercían en el volante, su labio inferior temblaba sin cesar, mientras trataba de contener su rabia. Y yo... yo solo estaba imaginando que estaba en una película de Rápidos y Furiosos.
No había







