Dante
Estamos todos en el jet; llevo en mi mano los papeles. Veo a mis acompañantes que están amarrados muy bien para que no se escapen.
—Espero y disfruten su estadía en Rusia; es hora de volver a casa —les digo a todos.
—¿Qué harás con nosotros? —me preguntó Ava en un tono desafiante.
—Solo recuerda lo que me hiciste hacerle a mi niña y tienes tu respuesta —le respondo con una enorme sonrisa de sanguinario.
—Yo te puedo ser de mucha ayuda, Dante, por favor, no me mates —habla Silvana, rogándo