Una mañana de pesadilla
Después de salir del baño, Valeria se arrinconó en su cubículo, sin saber qué debía hacer a continuación. Si bien tenía la firma de Mauricio Corrales con la que se comprometía a reconocer a los trillizos de Carmina como hijos suyos, el ultimátum que le había hecho Magda para que consiguiera la firma de desistimiento podía o bien poner fin al caso probono, estando ya prácticamente solucionado, o ser el principio del fin del trabajo de Valeria en la firma Carrizosa & Asociados. Pese a saber que le