El vehículo llevó a las dos jóvenes a un Club campestre en el que Valeria ya Antes había estado con sus padres. Pese a que durante el trayecto no habían hablado casi nada entre ellas, Cuando estuvieron recostadas boca abajo en la cama de masajes, los labios de Andrea se comenzaron a abrir con más regularidad.
— Nunca creí que vendría un club o recibiría un masaje en compañía de un jefe de área — dijo la asistente mientras las manos de una experta masajista retiraban los nudos que tenía en la es