Como hubiera acordado con Jaime, Valeria salió de la oficina esa tarde en dirección a la casa de Carmina, con quien había hablado momentos antes para concertar la cita.
—Por supuesto, estaré en mi casa y recuerda que aquí te están esperando los vestidos para embarazada —dijo Carmina cuándo recibió la llamada de Valeria.
Subidos en un taxi, Jaime y Valeria emprendieron el rumbo a la casa de la joven madre de los trillizos.
—No sé ni siquiera por dónde empezar —dijo Jaime cuando el vehículo se pu