Cuando Valeria le contó a su amiga que tenían una invitación de Jaime para la noche del día siguiente, Sofía no cabía en sí de la dicha.
—Pero ahora también estoy muy nerviosa —dijo Sofía—, porque no sé qué ponerme y…
—Pero, Sofi, ¿cómo que no sabes qué ponerte? —dijo Valeria, con los brazos en jarras sobre la cadera.
—¿Uh?
—El vestido que compramos esa vez en la tienda, ¿recuerdas? cuando el dueño supo que estaba embarazada porque no llevaba la faja, ¿o ya se te olvidó?
—Ay, sí, Vale, claro qu