De regreso en la oficina, Valeria sintió que debía empezar a trabajar en el caso de Carmina lo antes posible y dejarlo lo más avanzado que pudiera ese día, porque le había dolido bastante saber que la joven iba a enfrentar la crianza de sus tres pequeños sin la ayuda del hombre con el que los concibió.
En su caso, al menos guardaba la esperanza de que Franco estuviera a la altura de ganarse su corazón o, al menos, podía elegir quedarse con él, así no lo amase, y cumplir con su parte del acuerd