Valeria pasó la mayor parte del viernes intentando cumplir con el encargo de su jefe, que le había pedido contactar al padre de los trillizos de Carmina y no solo hablar con él, sino convencerlo de que se presentara en las instalaciones de la firma para hablar sobre el caso pro bono, antes de presentar la demanda de reconocimiento de la paternidad.
No fue sino hasta después del almuerzo que el celular de Valeria sonó, justo en el momento en que los pequeños habían decidido que no les gustó lo