Valeria se paseó por la oficina orgullosa de su pancita, pero intentando de tapar sus enormes y en enchidos senos, que parecían querer escapársele por la blusa y distraían la mirada de todos los hombres que se encintraba en su camino hacia la oficina de Magda, que la había llamado después de la revelación que Franco hubiera hecho sobre su relación sentimental.
—Entonces sí fue como lo supuse —dijo Magda luego de cerrar la puerta de su despacho y después de que Valeria se hubiera sentado—. Si te