Lo único positivo del almuerzo con el señor Carrizosa, fue que ya Valeria no necesitaba seguir pcultando su embarazo en la oficina. Esa mañana llegó vestida con una blusa negra y una falda solo una talla por encima de su medida normal. La única prenda que no podía usar, y que le hubiera gustado hacerlo, era sus zapatos con tacón.
Cuando subió al ascensor, notó el primer cambio positivo en su nuevo aspecto, porque las personas que con normalidad se acumulaban a su alrededor, ahora le dejaban es