Cuando salió del consultorio, Valeria consultó su celular. Eran las diez de la mañana y todavía tenía hasta las tres de la tarde para llegar a la cita con los clientes de la compraventa del edificio. No solo se sentía todavía muy impactada por lo que le había dicho la ginecóloga, sobre el embarazo múltiple, que era un 99% probable, sino también por el hecho de que ahora le sería más difícil aún ocultar su gravidez, pues aumentaría de peso con más velocidad y volumen que una embarazada común.
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