Paula amaba salir a trotar era lo único que verdaderamente la relajaba. Corrió tanto que desvió un poco su camino.
Paula se detuvo, estaba un poco agotada, alzó su mirada, parpadeó varias veces al ver al imponente hombre que pasaba justo en la acera del frente.
Ella llevó sus manos a su rostro, por alguna razón sentía que lo conocía. Paula empezó a caminar más rápido detrás de aquel hombre, era grande, imponente, se veía definitivamente guapo
Se podía decir que cualquier mujer caería rendida a