Olivia tragó saliva, de todas las personas que imaginó nunca pensó que fuera Jackson quién estuviera al frente de ella.
—¿Por qué corres muñequita?, ¿Acaso no te da gusto verme? —dijo Jackson acercándose más a ella.
Olivia se colocó de pie rápidamente, se limpió las manos con su sudadera, y lo miró fijamente, no le iba a seguir demostrando miedo, ya una vez lo había enfrentado y lo haría las veces que fuera necesario.
—¡No!, no me da gusto verte,y mucho un ser tan desprendible cómo tú —exclamó