El aire de las provincias de Francia era simplemente encantador, perfecto para aliviar hasta las más profundas penas del alma.
Saint Cirq Lapopie era sencillamente un paraíso medieval que bien acogía a todos, los que, como ella, eran artistas. Cuenta la leyenda moderna que André Breton descubrió este pueblecito mientras trazaba la gran Carretera Mundial sin fronteras, una idea antibelicista para un país que se estaba reconstruyendo tras la II Guerra Mundial. También, que se enamoró de sus calle