Cap. 21: ¡Sorprendidos infraganti!
Juliana se estremeció, se recargó en el pecho de él, cerró sus ojos, percibiendo el calor de sus fuertes manos en su cuerpo. La voz ronca y sensual de él, le acarició la piel a manera de un estremecimiento. La calidez de su bienvenida llenó su corazón de gratitud y felicidad, y una sonrisa radiante iluminó su rostro.
—Me encanta todo lo que has preparado. ¿Lo hiciste solo? —preguntó, volteó para encontrarse con la mirada de él.
Alfredo le brindó una cálida sonrisa.
—Así es, pase toda la tarde de