Cap. 11: Espero no ser yo, el causante de esa ruptura.
Entonces alguien de la mesa, decidió sacarlos de ese momento lleno de tensión.
—Hiciste bien en dejarlo, a mí no me agrada, es bastante odioso —rebatió Marypaz, metiéndose a la boca un bocadillo, apenas tenía diecisiete años en ese entonces—, el amor no se puede forzar, debe caerte de manera inesperada, como un meteorito del cielo, y debes sentir mariposas en el estómago y escuchar el sonido del campanario. —Suspiró profundo.
—Espero que no hayas sentido eso Marypaz —advirtió su padre. La miró