POV MIA
Las lágrimas comenzaron a correr por mi rostro antes incluso de llegar al pasillo. Sentía una opresión en el pecho que hacía que me costara respirar. Todo lo que habíamos construido, todo lo que creía que éramos, se desmoronaba frente a mis ojos.
Avancé por el pasillo sin rumbo fijo, intentando calmarme, pero era imposible. Las imágenes de Giulia, su mano en el brazo de Sebastiano, sus palabras cargadas de intención, seguían repitiéndose en mi mente como un maldito bucle. Y lo peor era