POV VALENTINA
De repente, escuché pasos detrás de mí. Me giré y vi a Marco acercándose. Su expresión era impenetrable, pero sus ojos reflejaban una preocupación genuina que me reconfortaba y a la vez me desconcertaba.
—¿Todo bien? —preguntó con su voz grave y tranquilizadora.
Inhalé hondo y negué lentamente, sintiendo un peso abrumador sobre mis hombros.
—Nada está bien. Alessandro me dejará terminar mis estudios, pero no quiere que los ejerza —dije, notando cómo su ceño se fruncía y, por prime