Terminé de masticar la última fresa justo cuando Sebastiano reapareció en la cocina.
—Nos vamos —ordenó, moviéndose hacia un lado para que pudiera pasar.
Lo miré, aún sin entender del todo a qué se refería.
—¿A dónde? —pregunté, intentando captar algo de su rígido semblante.
—No se encontraron tus maletas, así que iremos a comprar ropa —respondió sin darle importancia.
—¿Las robaron? —indagué, completamente confundida. Resultaba imposible... a menos que Salvador estuviera detrás de esto.
Él exh