–Y no estaba usándote para ahogar las penas, no soy esa clase de persona. Además, no entiendo por qué te preocupa cuál haya sido la razón. No es que tútengas precisamente grandes prejuicios cuando se trata de acostarte con una mujer. Ll a larga lista de mujeres que han defiladopr tu vida en el cortotiepo que llevo trabajando para ti, dice mucho.
Enfadado, Marcelo la miró mientras se ponía el pantalón.
–No puedo creer que esté escuchando esto.
–Tú dices lo que piensas y yo también.
–¿Quieres expl