–A veces hablar es sexy...
Y mientras la tocaba, alabando su cuerpo a medida que la desnudaba, Alejandra descubrió que era verdad. Era muy, pero que muy sexy escuchar todo lo que el le estaba diciendo y como paso a paso iba cumpliendo con cada una de sus palabas. Pero estaba deseando que le quitara los pantalones y ella misma lo ayudó, moviendo las piernas hasta que acabaron en el suelo, junto con el resto de la ropa.
–¿Estás húmeda por mí? –susurró Marc
–No digas eso, me da vergüenza –Alejand