Capítulo 83 Estar en negación o como negarse a admitir sus propios errores
Aferrada a la reja de la prisión, Andrea lloraba inconsolablemente, viendo a Francesco cabizbajo, sentado en una cama rudimentaria de metal. La escena la llena de desolación.
— Mamá— murmuró Francesco cuando se percató de su presencia— ¡Sácame de aquí!
—He hecho de todo hijo, le he suplicado al maldito de Matteo, y no le he logrado nada. No tiene piedad ni compasión, por ninguno de nosotros.
—Búscame al mejor abogado