Mundo ficciónIniciar sesiónRetiro mi mano y me pongo de pie, poniendo distancia entre los dos, su perfume dulce me causa nauseas.
—Deja de esforzarte, ya no tienes que buscar convencerme, no dejaré que los italianos acaben con lo que me costó tantos años formar a mí y a mi familia…
—Oleg estará muy agradecido contigo…
—No lo hago por tu hermano, no lo hago por los Rudenko, sé que si esta disputa con los italianos llega más lejos entonces los tendré tocando a la puerta después de que hayan acabad







