Iker, pronunció aquellas palabras y los hombres comenzaron a pedir perdón, suplicar por un poco de compasión.
—No hay piedad para quién toca a mi familia— y acercándose al hombre que poco antes había apuntado a Miranda, descargó contra él una fuerte patada directa a su rostro, el hombre cayó al suelo escupiendo sangre, entonces él se inclinó y lo tomó con fuerza del cabello, elevándolo, haciendo que el hombre gritara de dolor—desaten sus pies— Obedecieron— dime quién te envío— Iker, acercó su r