Capítulo 107; Deberíamos fingir indiferencia.
Iker, abrió los ojos y con pereza se incorporó, bostezó antes de girarse a ver a Miranda, quién estaba muy cómoda en la cama, ella le regaló una tierna sonrisa.
—Quisiera quedarme contigo en la cama— dijo sonriendo levemente.
—¿Qué te lo impide, amor mìo?— le preguntó con cariño.
—El club, debo ir y resolver algunos asuntos, y un par de documentos que requieren mi firma.
—¿No podrías dejarlo para mañana, mi amor?— preguntó dulcemente. — también me encantarìa que te quedaras aquì conmigo.
—Po