24. Por ahora no
Judith López
Sentir a Daniel tan cerca de mí, casi hace que se me olvide la promesa que me hice de olvidarme de él. ¿Por qué me sigue buscando a pesar de que no le interesa estar conmigo? Él mismo lo ha dicho.
—Judith, por favor…
Lo miro con enfado, pero más enojo para mí que para él. Porque mis piernas tiemblan como gelatina y mi abdomen hormiguea al ver la manera en la que me mira. No quiero flaquear ni doblegarme. Pero es que lo amo.
En un movimiento como si fuera una niña me toma entre sus