Isabella lo observó sin pronunciar palabra alguna,la presencia de la joven sacó de sus casillas a Victor.
¿Qué haces aquí descarada?,¿acaso no fui claro contigo?
La joven arrugó la frente y sus ojos profundos se clavaron sobre él.
—No estoy aquí por gusto,eres el padre de mi marido y él se encuentra muy preocupado por tí,aunque no lo mereces.
Victor hizo una mueca de disgusto,Isabella no se inmutó ante la dura mirada del millonario.
—¡Claro!,ahora resulta que el malo soy yo,tú lo que eres es un