19- Herido hasta el alma.
-¡Al fin se durmió!-Esbozó la joven quien se veía hermosa a pesar de sus grandes ojeras.
-De pequeños dan bastante lata,comer y dormir a cada rato es lo que hacen ,pero son hermosos.-Su esposo la miraba con orgullo.
Isabella se recostó en la cama, con su pequeño tesoro en brazos. El bebé, con sus dulces ojos cerrados y su tierna sonrisa que se dibujaba de vez en cuando, emanaba una paz que envolvía a la joven madre en un cálido abrazo de amor.
La chica con sus cabellos largos cayendo suavemen