Capítulo 9: Hermoso, pero hiere.
Al amanecer, el sol se filtró suavemente a través de las cortinas de brocado, iluminando el elegante pasillo por el que Valentina caminaba hacia el comedor.
El suelo de mármol resonaba bajo sus pasos, y cada inhalación profunda que hacía, henchía su pecho con aire frío y coraje, aunque sus manos temblaban sutilmente, porque sentía que no era sencillo enfrentarse a Maxwell.
Cuando Maxwell apareció en la entrada y sus ojos se encontraron con los de Valentina, chispas invisibles parecían volar