Capítulo 35. ¡No me reconozco a mí mismo!
La piel de Maxwell se tornó roja y sus ojos se ensancharon, pero en ningún momento volteó a mirarla; continuó comiendo como si nada hubiera ocurrido, apretando sus dientes bajo una máscara de calma.
No obstante, Valentina disfrutaba de notarlo tan tenso, sus pupilas centelleaban con diversión, mientras observaba cada reacción microscópica de su rostro.
En el agarre a su muslo podía sentir la rigidez de sus músculos, y continuó paseando sus dedos de manera juguetona hasta que una mano de Max