Capítulo 25. ¡Bajo sospecha!
Maxwell recorrió la habitación con gesto firme.
— No entiendo cómo un ladrón ha logrado burlar nuestra seguridad sin dejar rastro alguno. ¿Por qué no ha tocado la caja fuerte que hay detrás el cuadro? — cuestionó, estirando un dedo acusador hacia el lugar vacío en la pared.
En un momento de pausa, Maxwell miró fijamente a cada uno de sus sirvientes, como si estuviera evaluándolos minuciosamente. Sus ojos recorrían sus rostros con inquisición, buscando respuestas en cada mirada evasiva o gesto