Lucifer tras su destitución de los cielos y del mismo infierno, el orgullo que predominaba en su interior y que era muy característico de su personalidad, había dejado de ser por completo desde su primera reencarnación. De esa manera exacta es que desde su nacimiento en cada reencarnación el orgullo prácticamente estaba siendo aplacado por la misma maldición que llevaba encima, sin embargo, tras haber cruzado su vida nuevamente y en esta ocasión por primera vez en esta reencarnación con Daniels