Ishmalkahama recibió a su hijo en su trono, no ignoró el hecho que Helel no acostumbraba a arrodillarse al momento de presentarse. Notando el malestar que entre los demás serafines y querubines provocaba que solo Helel no se arrodillara y que Ishmalkahama no lo reprendiera al respecto.
¡Para evitar un disgusto en el trono! Ishmalkahama se levantó del trono y exclamó. —¡Helel! Me da mucho gusto que atiendas a mi llamado, estuve buscándote en los nueve cielos, aunque sabía de antemano que no te e