XLI

—Si tu fueras mi hermano te dejaría caer en este mismo instante, Blake—También noto como esas palabras podrían golpearme si fuera mi padre.

—Entonces me alegra mucho no serlo—sonrió lo más angelical posible, quizás algo en mi rostro pueda ablandar un poco su corazoncito y convencerlo que soy un pan de Dios.

—Pero si eres su hija.

Y ¡Pum! Me deja terminar mi caída soltándome como si fuera radioactiva.

—¡AAUCH!

Me quejo al sentir todo el césped chocar con mi espina dorsal. No fue tan fuerte pero quizás si lo exagero se tienta su corazón.

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