Alessandro abrió la puerta de su habitación con brusquedad, de él emanaba una rabia incontrolable, ¡está vez Ariadne había sobre pasado los límites de su paciencia!, él intentaba comprenderla, intentaba imaginar por todo lo que la chica había pasado y que la obligaba a ser como era...
Pero Ariadne había sobrepasado los límites de su paciencia con demasiada facilidad, si algo odiaba era que jugarán con él y no lo respetarán como era debido.
— ¿Que te has creído? — de un movimiento brusco hizo qu