in conocer lo que estaba pasando decidí intervenir ya que las miradas comenzaban a convertirse en algo más. Desde el fondo de mi desdichada alma saque fuerzas para soltarme del abrazo de la peli azul que ahora se llamaba Ana. Lo que me pareció curioso ya que mi cerebro hizo otras de sus jugadas comparativas. Ana no era Anabell por el amor a Dios.
—Se terminó la canción volvamos con los chicos —Le sugerí a la peli roja que tenía al frente hecha una furia. Había notado que era celosa, aunque su r