— El mayor consejo que puedo darte es que vayas hablar con ella — Me dijo Linora con mirada entristecida. —. No fue tu culpa que las cosas pasaran así. Hay circustanscias que se escapan de nuestras manos y por más que querramos cambiarlas es imposible. Miramé a mí, mis días en este mundo están contados y no estoy lamentando lo que me pasa.
Cuando conocí a Linora se encontraba en una situación dificil.
Ella estaba embarazada y no contaba con los recursos para correr con los gastos de la clínica