Mundo ficciónIniciar sesión—En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Amen.
—Amen —repitieron todos.
Me mantuve firme viendo como los ataúdes desaparecían cuesta abajo. Las personas lloraban y declamaban sus lamentaciones y yo me limitaba a solo escuchar. No quería pensar, ni sentir ni nada, no lo merecía.







