Capítulo 32

Era tonto, pero sentía que le debía algo a Nathan por abrirse de esa manera conmigo. Más que deber, sentí la necesidad de responderle su pregunta, por mucha vergüenza que me diese admitir que sufrí violencia de género y que esta cicatriz era la marca que me lo recordaría de por vida. En su mirada vi más que simple curiosidad, vi compresión, seguridad.

—Es un poco difícil… Eres la única persona después de mis padres y los cirujanos en conocer mi cicatriz.

—Si no quieres hablar

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