Dani
Cuando recibí un mensaje, mi corazón empezó a latir alocadamente sin haber visto de quién se trataba. Creo que mi poder de intuición ya me había dicho de quién se trataba. Fue un impulso, porque tomé el teléfono casi llevándome a Celine por delante mientras pasaba a su lado y leí lo que me decían. Efectivamente, el mensaje era de él. No había un nombre allí, pero yo sabía que era él. Me pedía que nos viéramos. O eso asimilaba por su quiero verte.
Nathan estaba en la ciudad, estaba aquí, c