Mundo ficciónIniciar sesiónNathan
Jamás fui un santo, siempre disfruté del sexo cuando quería hacerlo y tenía la oportunidad. Desde que llegué a Seattle no estuve con ninguna mujer, mi nivel de sociabilidad no era el mismo de antes y no tenía muchas ganas de hacer amigas. Pero esta noche volví a sentir ese fuerte calor, sentí cómo me relajaba, le permití agitarse a mi respiración y a mi mente despejarse de todo el estr&







