La noche llegó una vez más, Sara estaba de pie frente a la cama y pese a ser algo cómodo lo que veía, no le gustó para nada el sitio en donde estaba.
Todo tenía el perfume de Abel, prácticamente su olor estaba impregnado por todos lados y sumado al licor que este tomaba a cada rato, la mezcla no era muy agradable para ella.
Miró su reflejo en el espejo que tenía a unos cuantos metros de ella, su imagen estaba bien pero mentalmente no se encontraba en su mejor momento.
Pidió un respiro porque