Francamente nadie lo esperaba ni estaban dichosos con la visita, pero tampoco podía lanzarse a pelear solo por la presencia de aquel hombre que escaneó a todos con una sola mirada. La confianza que se tenía al presentarse frente a un clan con el cinco por ciento de hombres que de seguro lo estaban apuntando, era muy atrevida.
Pero no era estupidez, en verdad sabía que si moría, no se iría con las manos vacías.
Las miradas de todos los Crown se dirigieron unos a otros, salvo la de Leonardo, qui