Mientras para Leonardo, la vigilancia comenzaba a dar frutos, para Sara tanto esfuerzo también fue recompensado al entrar a un lugar donde el olor a lavanda predominaba.
Se retiró la bata para ser atendida por una chica que le realizó un masaje para desestresarse de muchas semanas que usó para mejorar y perfeccionar sus habilidades.
Pero en ese instante, solo era Sara, la chica que solo deseó olvidarse de todo y relajarse junto a su amiga que estaba en la camilla a lado de la suya.
Conversar