De lejos se pudo sentir la presencia del hombre que bajó del vehículo junto con su esposa, quien tratada como alguien perteneciente a la realeza fue custodiada por un séquito de hombres que se movieron a su paso.
Y como no, si para su esposo era toda una reina, una que merecía el mundo y por más que en ese momento estuviera vestida de luto siguió destacando entre todos los presentes.
Todos miraron a la puerta, en donde Leonardo sosteniendo el brazo de su esposa caminó sin mirar a ninguno de l